viernes, 31 de diciembre de 2010

Mala Rodriguez defiende su libertad artística

Su nombre artístico es Mala Rodríguez, o La Mala, pero para los fanáticos del hip hop en español, ella es de lo mejor. Y eso no sólo lo dicen sus admiradores.

Este año, la cantautora española estuvo nominada al premio Latin Grammy en las categorías Mejor Álbum de Música Urbana, por su cuarto y más reciente disco, Dirty Bailarina (Universal Music), y Mejor Canción, por el primer sencillo de esa producción, No pidas perdón. El 11 de noviembre, La Mala se llevó a casa el galardón por ese tema de su autoría.

Tras conversar con ella recientemente en el Gibson Showroom del Distrito de Diseño de Miami, es fácil hacerse de la idea de que, si bien ella agradece éste y otros honores que se ha ganado, al final del día eso no es lo más importante para ella. Su honestidad artística viene primero.

"Cuando uno hace cosas raras, siempre es criticado, y a mí me da igual", dice La Mala a El Sentinel durante una gira de promoción en el sur de Florida. "Creo que, sí, es cierto que me he visto tan criticada, joder tío, a mí me dan mucha caña, por lo menos en España. Ningún artista provoca tanta crítica. Cualquier artista saca un disco... pero es por mí".

Es por ella que hay quien se incomoda al escuchar sus líricas fuertes, corajudas, sobre todo con las que debutó en el álbum de 2000 Lujo Ibérico, y con las que ha condenado la pobreza, el racismo, la violencia doméstica y la xenofobia. Imagínela algo así como la versión femenina del vocalista de Calle 13, René "Residente" Pérez, con quien interpretó a dúo un tema llamadoMala suerte con el 13.

"Yo, cuando empecé, rapeaba con mucha furia, con voz fuerte y todo ese rollo, y luego pues, he ido suavizándome, alivianándome, pero mi mensaje sigue siendo igual o más crudo", aclara la intérprete de 31 años.

"Ha cambiado la forma. Es mucho más armónica, pero el fondo es mucho más crudo. Porque tengo más responsabilidad. Soy mucho más reflexiva. Soy más consciente, y tengo un punto de vista bastante loco de la movida".

Movida en la que surgió a finales de los 90 María Rodríguez, nacida en el seno de una familia de clase trabajadora en Jerez de la Frontera, Cádiz. Despuntó cantando con grupos de hip hop sevillano, y se estrenó como solista con la dura canción A Jierro en 1999, que la presentó como fuerza nueva dentro de la música de los jóvenes.

"A Jierro soy yo. Sigo siendo yo. Uno nunca deja las cosas bellas a un lado", afirma. "Y esa rabia la sigo teniendo, pero incorporo a mi arte armonías y quiero compartir reflexiones con la gente, en vez de ser sólo un grito de rabia. Mucha gente dice 'ah, es una junkie', pero mentira, porque yo no uso drogas'. Un día maté a un perro y ya me llamaron 'mataperros'. Como hablar es gratis, y opinar es gratis, pues todo el mundo opina".

Entonces, ella también va a opinar. Porque cuando se le dice que un tema como Bajo otra luz, en el que canta junto a la mexicana Julieta Venegas y a la portuguesa canadiense Nelly Furtado en el álbum de 2009 Mi Plan, La Mala que se oye, y que se ve en el video correspondiente, es delicada, femenina, alegre. Mientras que la deMala suerte con el 13, por ejemplo, es un caudal de crudeza.

"Es que puedo adaptarme a lo que me propone el artista", explica. "Eso es para mí un reto, algo chulo. Creo que es fabuloso tener la facilidad de poder hablar de distintas temáticas, no sólo todo el rato ir de víctima y decir 'vivo en una puta mierda de vida y todo es oscuro'. Paso de la gente que va de víctima".

¿Víctima Mala Rodríguez? Jamás.

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